Tener el mejor producto no lo es todo. La capacitación y la profesionalidad de nuestra plantilla son esenciales. Sabemos que las personas son nuestro activo más valioso; en Plasoliva creemos que el mejor modo de obtener el éxito ante nuestros clientes es el compromiso con nuestros empleados y colaboradores; la formación continua, el fomento de la innovación, la búsqueda de la eficiencia, el impulso de la carrera profesional, la creación de un empleo estable y de calidad, y la participación y vinculación de los trabajadores con los objetivos de la empresa son el mejor de nuestros activos. Estamos orgullosos de contribuir al desarrollo del tejido empresarial y productivo de Extremadura.

 

Misión, Visión y Valores

 

Seleccionar, entamar y envasar la aceituna cacereña de la máxima calidad y comercializarla a nivel nacional e internacional.

Ser la empresa de referencia en el mercado (nacional e internacional) de la aceituna de mesa cacereña por la calidad de sus productos, el compromiso con sus proveedores, la fidelidad de sus clientes y por el equilibrio de sus niveles de producción y ventas.

Calidad: amamos el trabajo bien hecho, y eso se traduce en la búsqueda de la máxima calidad, en todos los aspectos: en nuestros procesos, en nuestro producto y en nuestras relaciones internas y externas. Amamos lo que hacemos, y se nota.

Compromiso: nuestro trabajo se desarrolla con la máxima responsabilidad y respeto hacia nuestros empleados, proveedores, clientes, instituciones y, muy especialmente, con el medio ambiente.

Transparencia: nace de la profesionalidad con la que nos conducimos en todos nuestros procesos productivos, así como en todas las gestiones comerciales. Esta transparencia es también confianza. La que tenemos en nosotros mismos y en lo que hacemos, y la que recibimos de los demás. Nuestras puertas están siempre abiertas para mostrar qué hacemos y cómo lo hacemos.

Innovación: procuramos la excelencia trabajando por incorporar a todos los ámbitos de nuestra actividad las más avanzadas técnicas y medios, tanto materiales como intangibles.

Tradición: como herederos de una actividad casi ancestral, nos esforzamos por conservar lo mejor de la tradición olivarera, sin renunciar a la tecnología. Nuestra tierra, nuestro entorno y nuestra historia son parte de nuestro patrimonio y nos enorgullecemos de él.